
Han venido a asomarse sobre el cielo
desde aquel primer encuentro de miradas
veinticuatro lunas llenas con sus meses
y aún estoy aquí sobre tu almohada.
Después de cruzar el mar durante horas
con continentes viejos pegados a tus suelas
revive mi juventud bajo tu abrazoy vuelvo a sentirme joven y altanera.
Pero, en tu ausencia mis ventanales cierro,
también la puerta, cubro los muebles de mi casa,
pongo de luto mi carne , me hago vieja
guardo el deseo, oculto entre las sábanas.
Se nubla el día , llega a mi frente el invierno.
porque el tiempo se acorta para ambos
y aún tengo tibios en la boca, esos locos besos
que quieren recorrerte como tren descarrilando.
Ven... no tardes que el tiempo me consume,
en la calle los árboles de hojas se desnudan
y en las pupilas apareciendo está el otoño.
¡No vayas a encontrarme fría y muda!!